Desde tiempos inmemoriales, el cielo ha sido un espejo en el que la humanidad buscó respuestas. Mirar hacia arriba, contemplar las estrellas, fue siempre un acto cargado de misterio. En ese gesto se bifurcan dos caminos: el de la astronomía, ciencia que estudia los cuerpos celestes con rigor y método, y el
de la astrología, práctica simbólica que intenta leer en los astros mensajes sobre la vida humana. Ambos nacen de la misma fascinación, pero se desarrollan en direcciones