TURISMO DE NAUFRAGIOS: UN UNIVERSO POR DESCUBRIR
- hace 17 horas
- 3 min de lectura
La Patagonia y las huellas de ciudades que crecieron mirando al mar

Naufragios, antiguos muelles y patrimonio marítimo: una historia que podría convertirse en una nueva experiencia turística. Cuando pensamos en Puerto Madryn y en sus atractivos turísticos, aparecen
rápidamente las ballenas, las playas, el buceo, la fauna marina y los paisajes del Golfo Nuevo.
Pero hay otra historia, menos visible, que también forma parte de la identidad de nuestra ciudad, que creció profundamente ligada a los barcos que surcaron las aguas del Golfo. Una historia que está en la costa, en antiguos muelles, en en las huellas de objetos que todavía sobreviven entre nosotros y, especialmente, bajo las aguas.
Es la historia de los barcos que alguna vez navegaron estas costas y que, por distintas circunstancias, terminaron formando parte del patrimonio marítimo de Puerto Madryn, en Chubut.
La Guía Ilustrada de Naufragios y Otros Bienes Patrimoniales Históricos Marítimos de Puerto Madryn, elaborada por Guillermo Gutiérrez y Dolores Elkin en el marco del Programa de Arqueología Subacuática del INAPL, identifica siete naufragios de los siglos XIX y XX, además de infraestructura portuaria histórica y otros objetos vinculados con la navegación. Todo este conjunto conforma lo que los investigadores denominan el paisaje marítimo de la ciudad.
Cuando comenzamos a recorrer ese patrimonio sobre un mapa, se descubre algo fascinante: hay prácticamente un recorrido histórico siguiendo la costa de Puerto Madryn, de norte a sur.
El Faro Golfo Nuevo, la goleta Colomba, los antiguos muelles Guttyn Ebrill y Luis Piedra Buena, el naufragio Río de Oro, la goleta Emma, la hélice del vapor Villarino, el remolcador Madryn, el naufragio Bahía Galenses, Punta Cuevas, el vapor Kaiser y el pesquero Folias forman parte de ese patrimonio
relevado.
Cada nombre es apenas el comienzo de una historia
El Colomba, por ejemplo, es representativo de los últimos barcos de vela con casco metálico destinados al comercio costero de fines del siglo XIX. Uno de sus palos fue recuperado y actualmente se encuentra en el Club Náutico Atlántico Sud en la ciudad.
Los antiguos muelles también cuentan la historia de una ciudad que crecía mirando al mar. El Guttyn Ebrill, inaugurado en 1886, fue reemplazado por el muelle Luis Piedra Buena en 1910, cuando el creciente tráfico marítimo hizo necesario contar con una infraestructura mayor. Algunos de los pilotes del
antiguo muelle todavía pueden observarse durante mareas excepcionalmente bajas.
También está la Emma. Pero su historia merece una nota propia. Porque detrás de cada naufragio hay mucho más que un barco hundido: hay viajes, trabajo, comercio, tecnología, accidentes, personajes y momentos que permiten reconstruir distintas etapas de la historia de nuestra ciudad y de la navegación patagónica.
Una experiencia turística que todavía tiene mucho por descubrir
Lo interesante es que este patrimonio no necesita competir con los atractivos turísticos que ya identifican a la ciudad. Puede complementarlos y convertirse en un recorrido histórico por la costa, en una propuesta de interpretación del patrimonio, en una experiencia vinculada al buceo o en una manera diferente de conocer la ciudad y mirar el Golfo Nuevo.
De hecho, la propia guía nació, en parte, a partir del diálogo con operadores turísticos locales vinculados al buceo. Los guías habían señalado la necesidad de contar con información sistematizada sobre los naufragios para enriquecer las visitas de los turistas. El proyecto buscó entonces reunir no solamente
información sobre los pecios, sino también sobre otros bienes arqueológicos e históricos relacionados con el pasado marítimo local.
Los investigadores son contundentes al señalar que este patrimonio constituye un rasgo distintivo de la ciudad y que, por su importancia para conocer la navegación patagónica, la historia local y la evolución de la tecnología naval, sería apropiado y beneficioso integrarlo a la oferta turística existente.
Quizás entonces no se trate de descubrir algo nuevo, y sí de aprender a mirar lo que ya tenemos. Porque mientras caminamos por nuestras costas, disfrutamos del mar o nos sumergimos en el Golfo Nuevo, hay historias que siguen allí, esperando ser contadas.
Barcos que alguna vez llegaron a estas aguas y que, aunque dejaron de navegar, todavía tienen mucho para decirnos, detrás de cada naufragio; con sus viajes, aventuras, accidentes, personajes y episodios que forman parte de la memoria marítima de esta parte de la Patagonia.
En Slow & Steady Travel estamos desarrollando un sector especializado en experiencias turísticas subacuáticas. Contacto: claudia.slowandsteadyar@gmail.com
Claudia Martitsch Buzo y apneista
Directora de operaciones de Slow & Steady Travel




Comentarios