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CÓMO ORGANIZAR EL MEJOR VIAJE SLOW ENTRE AMIGAS

  • 30 may
  • 3 min de lectura
O "el arte de pausar"

Cuatro amigas conversando y tomando mate - Imagen generada por IA

Hay una edad, cerca de los 45, en la que el concepto de "vacaciones" muta por completo y entendemos que la mejor forma de resetear es planificar un viaje slow entre amigas. Atrás quedaron los años de correr tras un itinerario apretado, de tachar monumentos en una lista o de volver a casa más cansada de lo que me fui; hoy, lo que mi cuerpo y mi mente me piden es otra cosa: presencia.


Viajar con amigas a esta edad es un acto de resistencia frente al ritmo frenético del día a día. Es cambiar el "qué vamos a ver" por "cómo nos queremos sentir". Por eso, si tuviera que diseñar la escapada perfecta hoy, sería bajo la filosofía del slow travel y con un alma profundamente wellness.


La Mañana: El Lujo del Silencio y el Mate

En un viaje slow entre amigas ideal, no hay alarmas. El despertador es el sol filtrándose por la ventana de una posada boutique, de esas que huelen a madera y a jardín fresco. Lo primero que hacemos no es revisar el celular, sino encontrarnos en la terraza.


Ahí surge el primer ritual: el mate. Pasarnos el amargo mientras el aire puro nos termina de despertar es nuestra verdadera meditación. No hay prisa por desayunar, no hay prisa por salir. Conversamos sobre lo que soñamos o simplemente disfrutamos del silencio compartido, ese que solo se logra con amigas que te conocen de toda la vida.


El Mediodía: Bienestar y Movimiento Consciente

Nuestros paseos no tienen GPS. La esencia de cualquier viaje slow entre amigas es elegir un lugar y "habitarlo". Quizás caminamos por un sendero entre viñedos o nos perdemos por las calles de un pueblo pequeño, deteniéndonos a hablar con un artesano local.


Como amantes del turismo bienestar, el movimiento es suave. Una sesión de yoga frente a un paisaje natural o una caminata consciente (esa que los japoneses llaman Shinrin-yoku (o baño de bosque) nos devuelve la conexión con nuestros sentidos. A los 45, valoramos el cuerpo por lo que nos permite experimentar y no solo por la estética.


La Tarde: Sabores con Historia y Gastronomía KM 0

El almuerzo es el evento central de nuestro viaje slow entre amigas. Buscamos la gastronomía de km 0: el queso de la zona, el pan de masa madre y los vegetales de la huerta orgánica vecina.


Acompañamos la comida con un buen vino local —un Pinot Noir delicado o un Malbec con cuerpo— y la sobremesa se extiende por horas. Es en ese momento donde ocurre la verdadera magia: nos recordamos quiénes somos más allá de nuestros roles de profesionales, madres o hijas, fortaleciendo el vínculo a través de la charla pausada.


El Atardecer: Regenerar el Alma y Gratitud

Para cerrar el día en este viaje slow entre amigas, el toque wellness definitivo: un circuito de aguas, un masaje con aceites esenciales o simplemente contemplar la puesta de sol con una manta sobre los hombros. Es el momento de la gratitud pura.


Por qué elegir un viaje slow entre amigas a los 45?

Esta experiencia me enseñó que la mejor fotografía no es la del paisaje, sino la sensación de ligereza en el pecho cuando volvés.


A los 45, ya no buscamos escapar de nuestra vida, sino volver a ella con la mirada renovada.

Porque, al final del día, lo que queda de un viaje slow entre amigas es la profundidad de los momentos compartidos y el descanso real.


Cora Ferreyra

Técnica en Turismo

Diretora Adminstrativa de Slow & Steady Travel Argentina

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